Ya sé que la noticia es bastante vieja para los estándares actuales, pero no pude dejar de preguntarme ¿Qué tan exagerada fue la acción para evitar que Ratzinger se presentara en la universidad La Sapienza?

He escuchado y leído varias opiniones que, a partir de la difusión de la insólita nota, muestran a los maestros y alumnos de la mencionada universidad como personas intolerantes incapaces de tener un diálogo civilizado con quien, les guste o no, representa a una de las religiones con más seguidores en el mundo y con una tradición milenaria.
Veamos la historia por partes.
Joseph Ratzinger, alias Benedicto XVI, tenía programado efectuar una visita en la que daría un discurso a la universidad italiana conocida como la Sapienza. Sin embargo, la sola noticia de dicha visita provocó manifestaciones de estudiantes y oposición de algunos maestros, ante lo cual el Vaticano anunció que el papa no asistiría a ese evento.
Según el sitio web de la universidad, el evento al que Ratzinger asistiría sería la inauguración del año académico, en el que se trataría el tema de la pena de muerte, pero fue la misma “santa sede” la que anunció la cancelación de la asistencia, ofreciendo enviar el texto del discurso que el papa tenía preparado para esa ocasión.
Veamos la nota: “La prevista visita di Benedetto XVI, che doveva offrire una propria riflessione alla comunità universitaria al termine della cerimonia di inaugurazione, è stata annullata dalla Santa Sede. Il Papa ha comunque voluto far pervenire il testo della propria allocuzione, che è stato distribuito a stampa e letto in aula magna.“
Que se puede traducir (con la ayuda del traductor de Google, que al italiano no le hago) como: “La visita de Benedicto XVI, cuya intención era expresar su propia reflexión (*) a la comunidad universitaria al término de la ceremonia de inauguración, fue cancelada por la Santa Sede. El Papa ha querido enviar el texto de su discurso, el cual fue distribuido impreso y leído en el salón de actos.”
(*) Sobre la pena de muerte, que era el tema del evento.
Nótese que no fue la Universidad la que le negó la visita al papa, sino el propio papa el que se negó a asistir como consecuencia de las manifestaciones de algunos maestros y estudiantes en su contra. En lo personal, me parece que el papa no soportó la idea de ser objeto de una manifestación y de algo de oposición académica y decidió mejor no asistir. Entiendo que estaba en su derecho, pero entonces ¿Por qué calificar de intolerantes a los que manifestaron libremente su forma de pensar y no a quien se negó a enfrentar esa crítica?
Ya sabemos que al papa no se le prohibió entrar a la universidad, sino que él decidió no asistir ante la existencia de oposición a su presencia. Ahora veamos las razones que dieron los que se oponían a la presencia del papa.
Es difícil saber las razones que alegan los estudiantes que se manifiestan, pero en el caso de los maestros, el diario español El País menciona una carta que “...un grupo de sesenta docentes envió al rector de la Universidad, Renato Guarini, y en la que manifestaban su rechazo ante la "desconcertante" visita del Papa y en la que pedían la anulación de este "evento incongruente", "en nombre de la laicidad de la ciencia y de la cultura y en el respeto de nuestro Ateneo, abierto a profesores y estudiantes de todos los credos e ideologías", agregando que “En particular criticaron al Papa por un discurso que pronunció en 1990, cuando todavía era cardenal, y en las que citaba una afirmación del filósofo austríaco Feyerabend: "En la época de Galileo la Iglesia permaneció mucho más fiel a la razón que el mismo Galileo (...) Su sentencia contra Galileo fue racional y justa".
En oposición a esta postura, se argumenta que el citado discurso fue interpretado fuera de contexto, y que al citar a Feyerabend, Ratzinger no estaba respaldando el punto contra Galileo, sino argumentando a favor de la racionalidad. Como ejemplo, cito un editorial publicado en Ecclesia Digital del 16 de Enero pasado: “...el discurso de 1990 bien puede ser considerado, por quien lo lea con un mínimo de atención, como una defensa de la racionalidad galileana contra el escepticismo y el relativismo de la cultura postmoderna”, aunque he leído y escuchado más opiniones en ese sentido, entre ellas la del conductor de radio Pedro Ferriz de Con, quien presentaba la noticia editorializando algo así como:
“...jóvenes mexicanos que me escuchan, no vayan ustedes a actuar así. Universidad viene de “universo”, y lo peor que pueden hacer los universitarios es cerrarse a otras opiniones...”.
Lo cual parece una buena defensa de la libertad de expresión, pero que también podría ser una invitación a reflexionar que el adjetivo “católica” de la iglesia que encabeza el catedrático Ratzinger, proviene de una expresión griega que significa “universal”, por lo que, en correspondencia a la apertura de las universidades a escuchar lo que el líder de la organización religiosa más poderosa de occidente tenga que decir, habría que esperar que los recintos públicos de esa universal iglesia mostraran la misma apertura a que científicos de diversas universidades expusieran libremente sus opiniones, cualesquiera que estas fueran, incluyendo las que fueran contrarias a la doctrina de esa religión.
Imagino la escena: “Queridos hermanos, el día de hoy, en lugar de la homilía les voy a pedir que escuchen atenta y respetuosamente las palabras de nuestro invitado, el Doctor Richard Dawkins, quien amablemente va a exponer las razones por las que considera que las creencias de nuestra fe son un simple espejismo colectivo.”
Pudiera parecer que esto es una exageración, pero basta recordar que Ratzinger se ha revelado un valeroso oponente de la ciencia y la lógica sin omitir el uso del lenguaje de ambas. Ha manifestado que una parte de la ciencia es contraria a la razón, confundiendo en ese término la causa primera que algunos teólogos utilizan para justificar su creencia en un creador, con la capacidad de razonar; con el claro objeto de clasificar al quehacer científico en disciplinas aceptables y no aceptables para la iglesia.
¿Qué se puede esperar que opine alguien que ha emitido juicios así en una universidad? Un debate abierto, en el mejor de los casos, con alguien que de buena fe confunde conceptos sencillos, lo cual puede ser bastante frustrante, o una serie de descalificaciones no susceptibles de ser discutidas, a juicio de un hombre inteligente que sabe que sus afirmaciones no tienen defensa posible. En este caso, no me parece que la intolerancia esté frente a él.
Algunos enlaces interesantes:
Diario “La Opinión”, de Tenerife, España.
Revista Enkidu
Post de Mario Romeo (con el que estoy de acuerdo en todo menos en su afirmación de que las células madre son vírgenes), basado en un post del blog Pharyngula.
Un anuncio:
No olvidemos empujar la iniciativa recientemente denominada El Circo del Absurdo que está impulsando Pereque, con el objeto de difundir el pensamiento crítico en el ambiente bloguero de habla hispana.

He escuchado y leído varias opiniones que, a partir de la difusión de la insólita nota, muestran a los maestros y alumnos de la mencionada universidad como personas intolerantes incapaces de tener un diálogo civilizado con quien, les guste o no, representa a una de las religiones con más seguidores en el mundo y con una tradición milenaria.
Veamos la historia por partes.
Joseph Ratzinger, alias Benedicto XVI, tenía programado efectuar una visita en la que daría un discurso a la universidad italiana conocida como la Sapienza. Sin embargo, la sola noticia de dicha visita provocó manifestaciones de estudiantes y oposición de algunos maestros, ante lo cual el Vaticano anunció que el papa no asistiría a ese evento.
Según el sitio web de la universidad, el evento al que Ratzinger asistiría sería la inauguración del año académico, en el que se trataría el tema de la pena de muerte, pero fue la misma “santa sede” la que anunció la cancelación de la asistencia, ofreciendo enviar el texto del discurso que el papa tenía preparado para esa ocasión.
Veamos la nota: “La prevista visita di Benedetto XVI, che doveva offrire una propria riflessione alla comunità universitaria al termine della cerimonia di inaugurazione, è stata annullata dalla Santa Sede. Il Papa ha comunque voluto far pervenire il testo della propria allocuzione, che è stato distribuito a stampa e letto in aula magna.“
Que se puede traducir (con la ayuda del traductor de Google, que al italiano no le hago) como: “La visita de Benedicto XVI, cuya intención era expresar su propia reflexión (*) a la comunidad universitaria al término de la ceremonia de inauguración, fue cancelada por la Santa Sede. El Papa ha querido enviar el texto de su discurso, el cual fue distribuido impreso y leído en el salón de actos.”
(*) Sobre la pena de muerte, que era el tema del evento.
Nótese que no fue la Universidad la que le negó la visita al papa, sino el propio papa el que se negó a asistir como consecuencia de las manifestaciones de algunos maestros y estudiantes en su contra. En lo personal, me parece que el papa no soportó la idea de ser objeto de una manifestación y de algo de oposición académica y decidió mejor no asistir. Entiendo que estaba en su derecho, pero entonces ¿Por qué calificar de intolerantes a los que manifestaron libremente su forma de pensar y no a quien se negó a enfrentar esa crítica?
Ya sabemos que al papa no se le prohibió entrar a la universidad, sino que él decidió no asistir ante la existencia de oposición a su presencia. Ahora veamos las razones que dieron los que se oponían a la presencia del papa.
Es difícil saber las razones que alegan los estudiantes que se manifiestan, pero en el caso de los maestros, el diario español El País menciona una carta que “...un grupo de sesenta docentes envió al rector de la Universidad, Renato Guarini, y en la que manifestaban su rechazo ante la "desconcertante" visita del Papa y en la que pedían la anulación de este "evento incongruente", "en nombre de la laicidad de la ciencia y de la cultura y en el respeto de nuestro Ateneo, abierto a profesores y estudiantes de todos los credos e ideologías", agregando que “En particular criticaron al Papa por un discurso que pronunció en 1990, cuando todavía era cardenal, y en las que citaba una afirmación del filósofo austríaco Feyerabend: "En la época de Galileo la Iglesia permaneció mucho más fiel a la razón que el mismo Galileo (...) Su sentencia contra Galileo fue racional y justa".
En oposición a esta postura, se argumenta que el citado discurso fue interpretado fuera de contexto, y que al citar a Feyerabend, Ratzinger no estaba respaldando el punto contra Galileo, sino argumentando a favor de la racionalidad. Como ejemplo, cito un editorial publicado en Ecclesia Digital del 16 de Enero pasado: “...el discurso de 1990 bien puede ser considerado, por quien lo lea con un mínimo de atención, como una defensa de la racionalidad galileana contra el escepticismo y el relativismo de la cultura postmoderna”, aunque he leído y escuchado más opiniones en ese sentido, entre ellas la del conductor de radio Pedro Ferriz de Con, quien presentaba la noticia editorializando algo así como:
“...jóvenes mexicanos que me escuchan, no vayan ustedes a actuar así. Universidad viene de “universo”, y lo peor que pueden hacer los universitarios es cerrarse a otras opiniones...”.
Lo cual parece una buena defensa de la libertad de expresión, pero que también podría ser una invitación a reflexionar que el adjetivo “católica” de la iglesia que encabeza el catedrático Ratzinger, proviene de una expresión griega que significa “universal”, por lo que, en correspondencia a la apertura de las universidades a escuchar lo que el líder de la organización religiosa más poderosa de occidente tenga que decir, habría que esperar que los recintos públicos de esa universal iglesia mostraran la misma apertura a que científicos de diversas universidades expusieran libremente sus opiniones, cualesquiera que estas fueran, incluyendo las que fueran contrarias a la doctrina de esa religión.
Imagino la escena: “Queridos hermanos, el día de hoy, en lugar de la homilía les voy a pedir que escuchen atenta y respetuosamente las palabras de nuestro invitado, el Doctor Richard Dawkins, quien amablemente va a exponer las razones por las que considera que las creencias de nuestra fe son un simple espejismo colectivo.”
Pudiera parecer que esto es una exageración, pero basta recordar que Ratzinger se ha revelado un valeroso oponente de la ciencia y la lógica sin omitir el uso del lenguaje de ambas. Ha manifestado que una parte de la ciencia es contraria a la razón, confundiendo en ese término la causa primera que algunos teólogos utilizan para justificar su creencia en un creador, con la capacidad de razonar; con el claro objeto de clasificar al quehacer científico en disciplinas aceptables y no aceptables para la iglesia.
¿Qué se puede esperar que opine alguien que ha emitido juicios así en una universidad? Un debate abierto, en el mejor de los casos, con alguien que de buena fe confunde conceptos sencillos, lo cual puede ser bastante frustrante, o una serie de descalificaciones no susceptibles de ser discutidas, a juicio de un hombre inteligente que sabe que sus afirmaciones no tienen defensa posible. En este caso, no me parece que la intolerancia esté frente a él.
Algunos enlaces interesantes:
Diario “La Opinión”, de Tenerife, España.
Revista Enkidu
Post de Mario Romeo (con el que estoy de acuerdo en todo menos en su afirmación de que las células madre son vírgenes), basado en un post del blog Pharyngula.
Un anuncio:
No olvidemos empujar la iniciativa recientemente denominada El Circo del Absurdo que está impulsando Pereque, con el objeto de difundir el pensamiento crítico en el ambiente bloguero de habla hispana.